Actualmente sigo investigando sobre las verdades del arte contemporáneo y las posibilidades creativas que la escultura ofrece.
Planteo mi obra como una comunicación sin palabras, en un plano de sensaciones y vibraciones, como un “oasis” en medio de la aceleración de la vida actual.
Deseo propiciar una humanización del hombre, la movilización de su conciencia emotiva, despertando la emoción a través del estímulo y la evocación; que en el instante de la contemplación, pueda el alma sosegarse, serenarse en medio del caos y la violencia del mundo cotidiano y se encuentre el hombre con su esencia más profunda, con su espíritu.
Si bien el concepto de belleza ya no es condición sine qua non del arte contemporáneo, lo incorporo intencionalmente en mis obras a través de una poética de rimas plásticas, en una búsqueda de la armonía que crea belleza a partir del caos.
Mi carrera ha sido un vuelo sereno.
Vuelo… movimiento continuo…silencioso, que eleva… que nos eleva en el plano de las emociones… de la sensibilidad.
Sereno… apacible… pero firme y constante.
Un vuelo sereno…único…infinito. |